BICSI: un habilitador estratégico entre el enterprise y el canal

El avance de la transformación digital en el segmento enterprise está redefiniendo las prioridades de inversión en infraestructura tecnológica en América Latina. En este contexto, organizaciones como BICSI están tomando un rol más activo como habilitadores de conocimiento, estándares y vinculación entre el usuario final y el canal de distribución.

Para Miguel Ángel Ochoa, Presidente del Comité de Liderazgo para BICSI y CALA, los eventos del organismo no solo funcionan como espacios de networking, sino como plataformas donde se alinea la demanda enterprise con la oferta tecnológica del canal.

“Lo que buscamos es generar un punto de encuentro donde el usuario final, el canal y los fabricantes puedan hablar el mismo lenguaje. No es un evento orientado a vender productos, sino a elevar el nivel de conocimiento del mercado, para que las decisiones tecnológicas dentro del enterprise estén mejor fundamentadas y alineadas a estándares internacionales”.

Este enfoque cobra relevancia en un entorno donde los tomadores de decisión —CIOs, CTOs y responsables de infraestructura— requieren cada vez más claridad sobre cómo implementar tecnologías emergentes sin comprometer la operación del negocio. “El usuario enterprise hoy asiste a estos espacios para entender qué hay detrás de las nuevas tecnologías. No necesariamente compra en el evento, pero sí regresa con una visión más clara y comienza a exigir a sus proveedores —es decir, al canal— soluciones más robustas, más alineadas a estándares y con mayor valor estratégico”, añadió.

Este fenómeno genera un efecto directo en el canal, que debe evolucionar para responder a una demanda más sofisticada, particularmente en mercados como México, donde la adopción tecnológica avanza a un ritmo acelerado.

IA, data centers y eficiencia energética: decisiones críticas en el enterprise

La adopción de inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales catalizadores de cambio en el segmento enterprise. Sin embargo, su implementación implica retos que van mucho más allá del software o los algoritmos.

“Hoy muchas empresas dicen ‘vamos a implementar inteligencia artificial’, pero no siempre tienen claro que detrás de eso existe una infraestructura compleja, que incluye centros de datos con requerimientos específicos de energía, enfriamiento, conectividad y diseño. Es una inversión integral, no solo tecnológica, sino también estratégica”.

En este sentido, los centros de datos están evolucionando hacia modelos más robustos, eficientes y preparados para cargas de trabajo intensivas, lo que obliga a replantear la arquitectura completa de la infraestructura. “No se trata únicamente de adquirir servidores de alto rendimiento. La infraestructura pasiva —cableado, conectividad, distribución eléctrica, enfriamiento— es igual o incluso más crítica. Si esa base no está correctamente diseñada, la inversión en tecnología activa no va a generar los resultados esperados”, enfatizó.

En mercados como México, este cambio ya es visible con la llegada de inversiones en infraestructura de hiperescala, impulsadas por proveedores globales que buscan capitalizar la demanda de servicios digitales y aplicaciones basadas en IA.

“México se está posicionando como un hub clave en la región. Estamos viendo inversiones importantes en data centers y en infraestructura para inteligencia artificial, lo que abre oportunidades significativas para el canal, especialmente en proyectos de alto valor donde se requiere especialización técnica”.

No obstante, en otros países de la región, el avance aún se encuentra en fase de planeación, tanto financiera como técnica, lo que refleja una adopción desigual en América Latina. “Hay mercados donde el enterprise todavía está en etapa de preparación. Están evaluando cómo adaptar su infraestructura, cómo justificar la inversión y cómo asegurar que el retorno sea claro. No es una decisión sencilla, porque estamos hablando de montos importantes y de cambios estructurales en la operación”, explicó.

Profesionalización del canal: el factor clave para capturar la oportunidad enterprise

En este nuevo escenario, el canal juega un papel crítico como socio estratégico del enterprise. Sin embargo, para capitalizar estas oportunidades, debe superar diversos retos relacionados con capacitación, certificación y adopción de estándares.

Uno de los principales desafíos es la brecha en acceso a formación especializada, tanto por idioma como por costos.

“Mientras más especializado es el conocimiento, menos disponible está en español y más costoso resulta. Esto limita el desarrollo del canal en la región, especialmente cuando los cursos están diseñados bajo realidades económicas distintas a las de América Latina”.

Ante esta situación, BICSI ha impulsado programas de capacitación en español, con instructores certificados y formatos accesibles, buscando elevar el nivel técnico del ecosistema. “Estamos avanzando hacia una oferta de capacitación más inclusiva, con cursos en español y formatos virtuales. La idea es que el canal pueda acceder a certificaciones de alto nivel sin que el idioma o el costo sean una barrera”, explicó.

Más allá de la capacitación, el cumplimiento de estándares internacionales se ha convertido en un requisito indispensable para participar en proyectos enterprise. “Hoy el criterio principal no debería ser el costo, sino el cumplimiento de estándares. Las empresas están invirtiendo más y, por lo tanto, exigen más. Quieren soluciones certificadas, alineadas a normativas y que garanticen continuidad operativa. El canal que no entienda esto, difícilmente podrá competir”, aseguró.

Este cambio también responde a una mayor presión interna dentro de las organizaciones, donde las decisiones tecnológicas deben estar plenamente justificadas en términos de retorno de inversión.

“Antes, muchas decisiones se tomaban con base en presupuesto. Hoy hay una presión mucho mayor por demostrar cómo cada inversión tecnológica genera valor para el negocio. La inteligencia artificial, por ejemplo, debe traducirse en eficiencia, nuevos ingresos o mejor experiencia del cliente; de lo contrario, simplemente no se aprueba”.

En este contexto, la selección de socios tecnológicos se vuelve un proceso más riguroso, donde factores como experiencia, certificaciones y cumplimiento normativo son determinantes. “El enterprise ya no busca proveedores, busca socios estratégicos. Y esos socios deben demostrar que entienden el negocio, que pueden diseñar soluciones bajo estándares y que tienen la capacidad de implementar proyectos críticos sin riesgos”, puntualizó.

Finalmente, Ochoa destacó que los eventos de BICSI continuarán evolucionando para responder a las necesidades específicas de cada mercado, adaptando contenidos y enfoques según el nivel de madurez tecnológica de cada país.

“No todos los mercados están en el mismo punto. Por eso adaptamos nuestros contenidos: en algunos países el enfoque es data center, en otros eficiencia energética o redes. Pero el objetivo es el mismo: aportar valor real al enterprise y fortalecer al canal como un socio estratégico en esta transformación”.

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