
Las empresas en México que operan con tecnología propietaria (cualquier combinación de procesos o sistemas propiedad de una empresa que le proporciona beneficios o ventajas competitivas en el mercado) generan ingresos 40 veces más altos que aquellas que no tienen ese tipo de tecnología. A pesar de este desempeño sobresaliente a nivel comercial, apenas 11.5% del total de las empresas usa desarrollos tecnológicos internos o externos, y más de la mitad de éstas, 54%, enfrenta dificultades para acceder al capital necesario para desarrollar dichos procesos, herramientas o sistemas.
Esos datos forman parte del “Estudio de tecnología propietaria de las empresas en México”, elaborado por la Asociación de Emprendedores de México (ASEM) y el Tecnológico de Monterrey, el cual analiza las condiciones bajo las que operan quienes apuestan por propiedad intelectual e innovación tecnológica a través del desarrollo de conocimiento técnico, software, diseños industriales, entre otros.
“En México existe un enorme potencial para generar innovación basada en conocimiento y tecnología propia; sin embargo, aún enfrentamos retos importantes para proteger, financiar y escalar ese talento. Este estudio nos permite entender, con evidencia, las oportunidades y barreras que enfrentan las empresas de base tecnológica, y contribuir a la construcción de un ecosistema más competitivo y sostenible”, compartió Ulrick Noel, director del Instituto de Emprendimiento Eugenio Garza Lagüera.
Mientras las empresas de base científica sin tecnología propietaria tardan en promedio 1 año y 4 meses en ser rentables, aquellas que sí desarrollan su tecnología requieren 2 años y 7 meses; el tiempo adicional responde a validaciones técnicas, pruebas de producto y construcción de propiedad intelectual, según el estudio.

El desafío financiero detrás de la innovación
Sostener operaciones durante periodos prolongados exige a muchas empresas acceso a financiamiento de largo plazo y acompañamiento estratégico. Sin embargo, 62% de las personas fundadoras de estas empresas desconoce los programas gubernamentales de apoyo disponibles, una brecha que convierte un problema de información en uno de viabilidad.
“La innovación tecnológica y la propiedad intelectual son factores de competitividad. Desarrollar soluciones propias permite mejorar procesos y acceder a mercados de alto valor, pero todavía existen esquemas de financiamiento pensados para resultados de corto plazo”, explica Juan Carlos Cante, presidente del Consejo Directivo de la ASEM.
La protección intelectual presenta un panorama similar. Solo 38% de quienes cuentan con tecnología propietaria tiene una patente registrada o en trámite, en México o en el extranjero, lo que deja a la mayoría operando con activos sin blindaje legal.
A pesar de ello, algunas empresas construyen modelos de negocio basados en propiedad intelectual. El estudio señala que 40.6% comercializa licencias de su tecnología, lo que les permite generar ingresos sin depender exclusivamente de expansión operativa o manufactura.
La brecha de género persiste
La brecha de género es especialmente pronunciada en las empresas con tecnología propietaria, solo 22.8% tiene a una mujer en el equipo fundador, frente al 68% que registra el promedio nacional.
“El acceso desigual a financiamiento, redes de contacto y formación técnica sigue limitando la presencia de mujeres en industrias vinculadas a la innovación. Impulsar la equidad de género en el desarrollo tecnológico es una palanca de crecimiento”, agrega Cante.
El siguiente paso para México
A nivel internacional, México ocupa la posición 11 entre 162 países, por volumen de patentes concedidas, y el puesto 2 a nivel Latinoamérica sólo detrás de Brasil. El país recientemente adquirió nuevos compromisos internacionales sobre protección de la propiedad intelectual, con la firma del Acuerdo Global Modernizado entre México y la Unión Europea el pasado 22 de mayo, que amplía los derechos de autor protegidos por la legislación según el estándar europeo, por ejemplo, al proteger diseños industriales hasta por 25 años.
Actualmente, desde la Secretaría de Economía también se está impulsando el InnovaFest, plataforma que reúne eventos, programas y reconocimientos para fortalecer el ecosistema nacional de innovación.
Los resultados del estudio de la ASEM y el Tec de Monterrey muestran la importancia de fortalecer condiciones que permitan a las empresas participar en la creación de tecnología propia y no solo en su adopción.
La ASEM plantea un desafío para la competitividad nacional: que más empresas puedan desarrollar tecnología propia y sostener procesos de crecimiento de largo plazo. Lograrlo requiere mayor acceso a financiamiento, protección intelectual efectiva y formación técnica.
“El talento existe, lo que falta es mayor coordinación desde el sector público y privado para que más emprendimientos tecnológicos puedan construir, escalar y competir desde etapas tempranas”, concluye Juan Carlos Cante.
El informe del estudio está disponible en: asem.mx/investigacion






