La verificación de la identidad de los usuarios se ha convertido en un pilar estratégico dentro de las estrategias corporativas que buscan construir un ecosistema digital seguro. En este contexto, Jumio, compañía especializada en inteligencia de identidad impulsada por Inteligencia Artificial (IA) y respaldada en autenticación biométrica, se posiciona como un socio clave para las organizaciones que enfrentan el desafío de escalar digitalmente sin comprometer la confianza de sus clientes.
Según Samer Atassi, Vicepresidente para América Latina y el Caribe en Jumio, la compañía no es una empresa de ciberseguridad, sino de identidad digital. “Nuestra propuesta va más allá de la simple verificación: nos involucramos tanto en la validación de los usuarios como en el fortalecimiento de los mecanismos de prevención de fraude dentro del ecosistema digital de las organizaciones”, explicó. Además, destacó: “El verdadero desafío es identificar a los usuarios legítimos y, al mismo tiempo, bloquear a los actores maliciosos”.
Atassi comenzó su carrera en Jumio hace más de siete años. “Desde mi designación, el mercado ha atravesado distintos momentos que marcaron el ritmo del negocio. Comenzamos con foco en las fintechs y los bancos que avanzaban en sus procesos de digitalización, en un entorno de expansión de tecnologías cloud y modelos SaaS. 2019 fue un año de gran dinamismo, impulsado por la adopción de servicios digitales, el surgimiento de nuevas verticales, como las criptomonedas. Sin embargo, la pandemia del COVID-19 fue el hecho que marcó un punto de inflexión», detalló. “Hubo un momento de incertidumbre, pero rápidamente el mercado se aceleró. Muchas organizaciones tuvieron que migrar de manera urgente hacia la nube para no quedar relegadas”, señaló.

“La pandemia aceleró la transformación digital de las organizaciones. Muchos bancos tradicionales tuvieron que migrar sus operaciones al entorno virtual para competir con el auge de los neobancos y las billeteras digitales, ya que los usuarios comenzaron a transaccionar exclusivamente de forma remota”, explicó. Además, señaló que, con el tiempo, el mercado de seguridad digital se volvió más competitivo debido a la aparición de nuevas marcas.
Fácil integración y modelo de negocio
Entre las principales ventajas de Jumio —según Atassi— se destacan la sencilla integración de sus soluciones mediante SDKs y herramientas abiertas, que permiten a los clientes implementar la tecnología de verificación de identidad en un plazo de dos a cuatro semanas. “Todo el proceso de adopción está acompañado por equipos especializados que asisten a nuestros clientes durante las etapas de prueba y certificación, garantizando así una implementación efectiva, segura y con baja fricción para el usuario final”, explicó.
“Hoy en día, el principal desafío de las compañías en la protección de la información es comprender qué ocurre con los datos y cómo se resguarda la información. En este sentido, nosotros trabajamos con AWS para garantizar el correcto tratamiento y protección de los datos”, explicó Atassi. Además, comentó: “Siempre trabajamos bajo un principio fundamental: el consentimiento del usuario, que se ha convertido en el eje central de cualquier normativa de protección de datos”.
El Vicepresidente para América Latina y el Caribe en Jumio subrayó que el objetivo de la recolección de la información biométrica de los usuarios no está vinculado a un proceso comercial, sino para protegerlos de los ciberataques.
“Comprender que la ciberseguridad no es solo vender una solución, sino acompañar esa educación interna, es lo que diferencia a una empresa que solo sobrevive de una que escala de forma segura».
Consultado sobre el go-to-market de la compañía, el directivo señaló que Jumio cuenta con distintas modalidades de pago. Sin embargo, destacó que la más utilizada es el cobro por validación de identidad. “Lo más común es que los clientes nos proporcionen un estimado de cuántas personas validarán por año y, en base a esta estimación, armamos un paquete de validaciones”, detalló, y agregó: “Este enfoque permite a las organizaciones proyectar costos de manera clara, al mismo tiempo que escalan sus operaciones digitales”.
Pérdida de confianza y pilares de la protección digital
Para conocer el estado global del ecosistema digital, Atassi indicó que la compañía realiza anualmente una serie de encuestas. En este sentido, señaló que uno de los principales resultados ha sido la disminución de la confianza de los usuarios, impulsada por el crecimiento del fraude y el robo de identidad. “Esta situación obliga a que los usuarios exijan plataformas con sistemas más robustos y mayor transparencia sobre el uso de sus datos”, agregó.
“Si una plataforma no es lo suficientemente robusta, un estafador puede vaciar las cuentas bancarias en cuestión de segundos usando una inyección de video o un deepfake creado desde una simple foto de LinkedIn”, advirtió. Además, resaltó que para combatir estas amenazas, la estrategia de las compañías deben basarse en una orquestación que incluya innovación, validación correcta de la información y participación del regulador.
Para Atassi, existen cuatros pilares que garantizan una correcta validación de la identidad:
- El proveedor de tecnología: debe brindar la tecnología más avanzada del mercado y explicar a qué se debe el uso de la misma.
- El operador: las distintas plataformas, como los sitios de apuestas o servicios financieros, deben proteger tanto los datos del usuario como prevenir el acceso indebido de personas.
- El regulador: encargado de establecer lineamientos claros y actualizados, así como de velar por el cumplimiento de los mismos y asegurar la protección del consumidor.
- El consumidor: cumple un rol fundamental informándose y tomando conciencia sobre el uso de su identidad digital, evitando compartir datos sensibles.
En este contexto, desde Jumio sostienen que la nube se ha consolidado como una herramienta clave para la protección de los datos, ya que permite realizar cruces de información biométrica entre distintas plataformas para detectar fraudes. “Las soluciones cloud no solo amplían las capacidades de seguridad, sino que también optimizan costos y evitan las limitaciones propias de la infraestructura física”, indicó Atassi.
“La próxima tendencia que marcará el ritmo del mercado será el concepto de identidad reutilizable: ofrecer menos fricción para el usuario y, al mismo tiempo, mayor seguridad. El objetivo es que el usuario fluya con su consentimiento, mientras nosotros revalidamos en el back-office sin generar latencia ni costos adicionales”.
A modo de conclusión, Atassi analizó las principales oportunidades que presenta el mercado de protección digital. En este sentido, señaló que sectores como el financiero, plataformas de apuestas, salud y la industria aeronáutica concentran un alto potencial de desarrollo en materia de validación de identidad y prevención del fraude.







