Banca empresas: un ejecutivo consulta entre 8 y 15 plataformas por clientes

Las compañías demandan una relación bancaria más ágil, integrada y predecible. Sin embargo, muchas entidades todavía operan con soluciones genéricas y procesos fragmentados. El desafío ya no es incorporar más tecnología, sino redefinir el enfoque de gestión para acompañar la complejidad real del cliente.

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Julián Colombo, CEO de N5.

Para los bancos, la gestión de clientes empresariales es inherentemente más compleja que la banca minorista: involucra múltiples decisiones, estructuras societarias, productos sofisticados, procesos regulatorios estrictos y relaciones a largo plazo.

Sin embargo, en vez de contar con un sistema que consolide toda la información en una sola pantalla, el ejecutivo debe consultar entre 8 y 15 plataformas por cliente, lo que termina por ralentizar la operatoria y elevar los costos.

“La fragmentación operativa tiene impactos directos y acumulativos en el negocio, aunque muchas veces no sean evidentes en el corto plazo”, asegura Julián Colombo, CEO de N5.

Más costos, más riesgo y peor experiencia

La falta de integración no solo impacta en la experiencia del cliente, que percibe que su banco no le genera valor, sino también en la productividad, rentabilidad y el control del riesgo. A esto se suma un cambio en la demanda: las compañías esperan hoy el mismo nivel de agilidad que obtienen cuando operan en sus cuentas personales.

Frente a este panorama, muchas entidades adaptaron sus soluciones genéricas con la esperanza de que les ayudara. Sin embargo, estos sistemas nacieron para dar respuesta a una amplia gama de industrias, lo que termina por generar más fricción amplificando el problema.

“La transformación de la banca empresas no pasa por agregar más herramientas, sino por redefinir el enfoque de gestión. Lo que los clientes están pidiendo es menos reacción y más estrategia”, explica Colombo.

En esta línea, el directivo señala que este nuevo modelo elimina lo que se conoce como «síndrome de la innovación inercial», donde la implementación de la tecnología era el fin y no el acelerador para escalar el negocio.

Para Colombo, cuando las entidades financieras comprendan que este segmento de su cartera no necesita 20 herramientas diferentes, sino una solución que brinde respuesta a sus complejidades naturales, ese será el momento en que la institución podrá gestionar la banca empresas con previsibilidad, foco y escala, convirtiéndola en el motor del crecimiento del negocio.

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