Las tendencias tecnológicas para 2026

Por Ramón Viñals, Líder de IA de Cisco para Latinoamérica.

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Ramón Viñals, Líder de IA de Cisco para Latinoamérica.

Si 2025 desató la imaginación con el potencial de la Inteligencia Artificial (IA), 2026 es el año en que las organizaciones deben revisar su estrategia y añadir los pilares fundamentales para hacer realidad esos sueños. 

Bajo la promesa de la revolución de la IA, se esconde un conflicto silencioso pero crítico: la colisión de la “deuda técnica” heredada con la emergente “deuda de infraestructura de IA”. En la carrera por implementar la IA, muchas organizaciones están acumulando soluciones rápidas y datos dispersos sobre una infraestructura obsoleta. La consecuencia es una responsabilidad cada vez mayor: sistemas inteligentes que funcionan sobre bases que nunca se construyeron para las exigencias actuales de velocidad, escala o seguridad. ¿El peligro? Las organizaciones corren el riesgo de frenar la innovación y el crecimiento.

Pero esta cruda advertencia también es una oportunidad. El 2026 estará definido por aquellos que modernicen su infraestructura de red fundamental. Dar prioridad hoy a una revisión “segura por diseño” hará mucho más que saldar las deudas del pasado. Creará una columna vertebral resistente y preparada para la IA que impulsará un futuro más seguro, rápido y transformador. 

La IA se traslada al borde

Los datos alimentan a la Inteligencia Artificial, pero apenas hemos empezado a acceder a aquellos que realmente existen. Con 22.4 mil millones de dispositivos IoT que generan más de 90 zettabytes al año, en 2026 las organizaciones finalmente aprovecharán la vasta fuente de datos de telemetría, máquinas, IoT e IIoT. La IA puede analizar y combinar estos flujos de datos de formas que los humanos no pueden, mediante el entrenamiento de modelos específicos para cada dominio que podrían transformar las industrias de forma tan drástica como lo hizo la IA generativa (GenAI). Para hacer posibles estos modelos, 2026 traerá un cambio hacia la IA en el borde, preservando la privacidad, algo fundamental en los entornos industriales.

La soberanía digital en la práctica

La soberanía digital no frenará la innovación, sino que redefinirá dónde y cómo se produce, pasando de la teoría a la práctica en 2026. A medida que se impongan leyes más estrictas sobre la localización de datos, las naciones y los bloques afirmarán su control sobre sus infraestructuras, datos y tecnologías, remodelando el panorama digital. El impulso de la soberanía se extenderá a la Inteligencia Artificial, acelerando la inversión en capacidad nacional, computación soberana y fábricas de IA que construyan modelos entrenados con datos regionales sensibles.

A lo largo de este año, aumentará la demanda de soluciones de nube soberanas, junto con una mayor dependencia de los proveedores regionales y un renovado interés en los centros de datos locales. Es poco probable que se produzca una revisión completa de la infraestructura global, pero las migraciones selectivas y las estrategias de nube diversificadas se convertirán en la norma, creando demanda de talento y habilidades locales.

La identidad como nuevo perímetro

Los deepfakes, la falta de transparencia, los sesgos y las alucinaciones, han convertido la confianza en un requisito previo para la adopción de la IA. Los sistemas críticos, tanto físicos como digitales y todo lo que hay entre estos, necesitan protecciones que se adapten a las cargas de trabajo distribuidas, en un ambiente mixto, humano y digital. La única vía para avanzar es integrar la seguridad y la observabilidad directamente en la red, creando una capa de seguridad que supervise continuamente los modelos y agentes de IA.

Dado que el 91 % de las organizaciones de México tienen previsto implementar agentes de IA, según el Cisco AI Readiness Index 2025, la gestión de identidad se convertirá en una tendencia determinante. Con los agentes de IA cambiando de funciones al instante, los sistemas tradicionales no serán suficientes, lo que aumentará la necesidad de marcos de identidad diseñados específicamente para autenticar y confiar en un agente de Inteligencia Artificial.

Si bien la identidad es fundamental, la confianza va aún más allá. A medida que se difumina la línea entre los seres humanos y los agentes de IA, las organizaciones deben gobernar la pareja humano-agente: ¿Quién está a cargo, a qué pueden acceder, cómo se supervisa su comportamiento y qué sucede cuando las cosas salen mal?

La mejora de los sistemas humanos

En cualquier momento dado, la IA puede considerarse tanto una amenaza para el empleo como un motor de crecimiento económico. Este enfoque binario oculta un problema más profundo: la fuerza laboral no está preparada para aprovechar el potencial de la IA. En este contexto, las empresas compiten por implementar agentes, pero sus sistemas humanos (contratación, trayectorias profesionales, desarrollo de habilidades) siguen anclados en la era anterior a la IA. Para impulsar la innovación, las organizaciones deben reciclar, reequipar y rediseñar las vías y los sistemas de apoyo en los que se basan sus equipos.

En 2026 se exigirá algo más que conocimientos básicos. Las empresas necesitarán un plan de estudios completo que abarque toda la escala profesional, desde los fundamentos de las redes y la ciberseguridad hasta la ciencia de datos, la codificación vibrante y las capacidades avanzadas de IA. Las organizaciones con visión de futuro se centrarán en desarrollar habilidades internamente, fomentando el talento actual. La democratización de los conocimientos técnicos garantiza que los empleados mejorados se conviertan en arquitectos de la era de la IA.

La cuántica en el mundo real

La computación cuántica abre las puertas a buscar solucionar problemas complejos en medicina y física, entre los principales objetivos. La carrera por una infraestructura cuántica segura se intensificará, con organizaciones que invertirán en criptografía poscuántica y centros regionales de innovación cuántica.

En 2026, los ingenieros de la compañía seguirán trabajando en una red basada en el comportamiento único de las partículas cuánticas, para conectar ordenadores cuánticos y compartir información de forma segura. Este año, Cisco ha presentado un chip de fuente de entrelazamiento que genera millones de pares de fotones entrelazados por segundo, lo que permite la comunicación cuántica a través de la fibra existente sin necesidad de una infraestructura especializada.

Una red cuántica distribuida y escalable podría abrir un nuevo y vasto espacio computacional y dar soporte a toda una serie de tecnologías emergentes. A finales de la década de 2030, este trabajo podría culminar en una Internet cuántica que conecte ordenadores, sensores y otros dispositivos, lo que abriría posibilidades como la comunicación ultrasegura y la monitorización precisa del clima, el tiempo y la actividad sísmica.

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