Greening advierte que el impacto energético de la IA obliga a repensar la infraestructura de los data centers en México

El avance de la Inteligencia Artificial incrementa la demanda energética de los data centers y obliga a repensar la infraestructura eléctrica, la transición a energías limpias y el uso de almacenamiento para garantizar un desarrollo digital sostenible. “El verdadero desafío de la Inteligencia Artificial no está solo en su capacidad de cómputo, sino en cómo descarbonizamos la base energética que la hace posible”, señaló Sergio Prado, Director Ejecutivo de Greening en América del Norte.

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Greening advierte sobre el consumo energético de la IA en los centros de datos.

Cada vez que una persona hace una consulta a ChatGPT ocurre algo que no es visible para el usuario: un centro de datos se activa, consume energía y mantiene servidores operando de forma continua. Según Greening, esta dinámica revela el impacto ambiental de la Inteligencia Artificial (IA), una variable que gana peso en la conversación tecnológica global y en los debates sobre sostenibilidad.

Las cifras dimensionan la magnitud del desafío. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), una sola consulta a modelos de inteligencia artificial generativa requiere aproximadamente 2.9 vatios-hora, casi 10 veces más que una búsqueda tradicional en internet, un consumo que se multiplica a escala global. De acuerdo con la consultora Ciena, 43% de los centros de datos en el mundo estarán dedicados al procesamiento de inteligencia artificial en los próximos años, lo que incrementa la presión sobre la infraestructura energética y eleva el consumo energético de data centers de forma sostenida.

El verdadero desafío de la Inteligencia Artificial no está solo en su capacidad de cómputo, sino en cómo descarbonizamos la infraestructura que la hace posible. Sin energía limpia, eficiente y gestionada de forma inteligente, el crecimiento de la IA será insostenible a largo plazo”, subrayó Sergio Prado, Director Ejecutivo de Greening en América del Norte.

IA, centros de datos y energía: el reto estructural que enfrenta México

En México, el crecimiento de la Inteligencia Artificial ocurre en paralelo a una fuerte expansión de la infraestructura digital, ya que el país se ha convertido en uno de los mercados más atractivos de América Latina para los centros de datos. Sin embargo, la velocidad de la digitalización avanza más rápido que la transición energética, lo que convierte al impacto ambiental de esta tecnología en un factor crítico para la competitividad del país.

Un estudio de la UNAM, que utilizó datos del Censo Económico 2017 del INEGI, revló que los centros de datos representan alrededor del 0.41% de las emisiones de CO₂ en México, una cifra que crecerá conforme aumente la capacidad instalada y la demanda de servicios digitales basados en IA.

Este impacto ocurre en un contexto donde la generación de energía limpia en el país conlleva retos. Cabe destacar que, en 2024, solo 23.4% de la electricidad generada en México provino de fuentes limpias, según la Secretaría de Energía. La combinación de mayor demanda eléctrica, mayor consumo energético de data centers y una matriz con baja penetración renovable se convierte en un riesgo estructural para la inversión digital.

Más allá de esta situación, el atractivo económico del sector es innegable. De acuerdo con la Asociación Mexicana de Data Centers (MXDC), el país proyecta una inversión directa de 9,200 millones de dólares y una inversión indirecta de 27,500 millones de dólares hacia 2029, lo que contempla el desarrollo de alrededor de 74 nuevos centros de datos en los próximos cinco años, y una suma de 1.5 GW hacia 2030 al Sistema Eléctrico Nacional.

Para Prado, la materialización de ese crecimiento dependerá de la capacidad del país para responder a una pregunta clave: cuánta energía consume la inteligencia artificial y cómo se gestiona ese consumo de forma limpia y competitiva. “Si un centro de datos no puede garantizar energía limpia y confiable, pierde competitividad frente a otros mercados. Hoy, la energía es un factor decisivo para atraer inversión digital”, advirtió.

Descarbonización digital: por qué el almacenamiento de energía se volvió clave

Ante este escenario, la descarbonización de la infraestructura digital dejó de ser una aspiración futura para convertirse en una condición de negocio. Hoy en día, las principales empresas tecnológicas del mundo, como Amazon, Google y Microsoft, han fijado metas para operar con energía 100% libre de carbono entre 2030 y 2040. Por lo tanto, si un data center no puede cumplir con estos estándares, simplemente queda fuera de sus cadenas de suministro.

Ante esta situación, el autoconsumo y la generación distribuida emergen como estrategias clave. Producir energía limpia en sitio reduce la dependencia de la red eléctrica, mejora la estabilidad operativa y permite controlar costos en un entorno de alta volatilidad energética. Sin embargo, la generación renovable por sí sola no es suficiente.

Aquí es donde el almacenamiento de energía en baterías (BESS) se vuelve un habilitador crítico de la transformación digital. Lejos de ser solo una batería, los sistemas BESS permiten almacenar energía solar para su uso nocturno o durante picos de demanda, estabilizar el suministro y garantizar continuidad operativa. “El almacenamiento de energía, a través de sistemas BESS, es clave para gestionar el consumo en horarios punta, reducir costos operativos y disminuir las emisiones de CO₂. Sin esta tecnología, la expansión de la inteligencia artificial y los centros de datos simplemente no será sostenible”, afirmó Prado.

La energía definirá el futuro de la IA en México

La Inteligencia Artificial seguirá creciendo. Sin embargo, su consolidación dependerá menos de la capacidad de cómputo y más de cómo se gestione el impacto ambiental de la misma desde la infraestructura energética.

La carrera por la IA no se ganará únicamente con más servidores o mayor capacidad de cómputo. Se ganará, sobre todo, en el terreno de la energía limpia, el almacenamiento y la resiliencia.

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