Una primera impresión parece indicar que el mercado gira en derredor de las plataformas de procesamiento, NVIDIA y sus GPUs. Pero para dar impulso a la Inteligencia Artificial también hacen falta memorias RAM y SSDs de alta velocidad. “Kingston, obviamente, acompaña todo eso. Todas las tecnologías deben ir a la par. Si alguien, en cualquier equipo de cómputo, no sabe construir ese balance, la performance no aparece”, dijo José Luis Fernández, Gerente de Tecnología en Kingston. En la práctica, esto significa que la infraestructura informática debe ser capaz de acompañar el desarrollo tecnológico.
“En el caso de la IA —graficó Fernández—, una de las cosas que Kingston está preparando son memorias de nueva generación, que son las CAMM2, que ya hemos mostrado en el CES y que probablemente aparezcan en el CES del año próximo también. Son memorias DDR5 de nueva generación con un nuevo factor de forma. Pueden alcanzar velocidades por encima de los 8000 MT/s, que es lo que se necesita para acompañar los nuevos procesadores que vienen con NPU (los núcleos de procesamiento de IA). Para que funcionen bien se requiere bastante RAM y se requiere que sea rápida, que tenga mucho ancho de banda”.
En este contexto, el mensaje de “instalar más memoria RAM” para sacarle el máximo provecho a la IA (32 GB como mínimo y, para cualquier aplicación seria de IA, 64 GB o más) choca contra el alza de precios provocada por la retracción en la oferta. A la hora de correr modelos de IA en forma local (desde una AI PC o una workstation) también se requieren SSDs de gran desempeño, como el Kingston FURY Renegade G5 que entrega casi 15.000 MB/s. Para servidores, Kingston está entregando los SSD DC3000M: son unidades NVMe de clase servidor de hasta 15 TB de capacidad, que entregan también 14.000 MB/s, “que es lo que se necesita para servidores donde hay dos, tres, cuatro GPUs de altas prestaciones, y necesitas también que los discos estén a la altura”.
La carrera armamentística de los hiperescalares
Fernández reconoce que toda la industria está revolucionada por esta “carrera armamentística” donde los gigantes de la IA expanden sus ofertas y capacidades, sobre todo en la nube, al costo de incorporar hardware a un ritmo que supera la capacidad de producción de la industria.
“Se ha dado una situación que, para nosotros, no es atípica —señaló Fernández—. Internamente hablamos de allocation, que es cuando hay una demanda mucho mayor que la oferta. En ese caso hay que administrar el abastecimiento y ver a quién le entregamos y a quién no, para no quedarnos sin stock de inmediato. Porque cuando entra esa corrida de pánico en la que todos quieren comprar porque suben los precios, no podemos atender a todo el mundo porque, si lo hiciéramos, nos quedaríamos sin chips. Es por eso que Kingston maneja un esquema de allocation donde prioriza atender a sus clientes fieles de toda la vida, los que todos los meses trabajan codo a codo con Kingston. Nos preocupamos por sostener su negocio, sostener sus proyectos y el trabajo con sus clientes”.
«En el caso de la IA, una de las cosas que Kingston está preparando son memorias de nueva generación, que son las CAMM2, que ya hemos mostrado en el CES y que probablemente aparezcan en el CES del año próximo también. Son memorias DDR5 de nueva generación con un nuevo factor de forma. Pueden alcanzar velocidades por encima de los 8000 MT/s, que es lo que se necesita para acompañar los nuevos procesadores que vienen con NPU».
“En Kingston estamos tranquilos, porque somos el octavo consumidor mundial de chips. Esto significa que Kingston tiene un músculo muy fuerte. No nos vamos a quedar sin producto, pero cuando no hay más, entonces no hay más. Eso nos obliga a administrar, tenemos que regular, lo cual es un desafío también para toda la cadena de consumo, porque tenés que atender a todo el mundo: a los OpenAI de la vida, a los OEM, a los Dell, HP y Lenovo, que también tienen que seguir vendiendo servidores, laptops y PCs, y tenés que atender a los canales y al consumidor final. Es una cuestión de administrar esa escasez y tratar de no dejar a nadie sin nada”. Para Fernández, un corolario lógico de esta dinámica es que quienes seguramente se quedarán sin chips serán los “paracaidistas”, aquellos que no mantienen una interacción fluida con la cadena de suministros y de repente necesitan algunos miles de chips.
Al hablar de allocation, Kingston se refiere a “una política muy estricta que asigna cantidades específicas y razonables de productos basadas en la rotación histórica, y esto sucede en cada país, cada distribuidor, cada canal… ”Esto implica una gestión muy dinámica del stock, para que, allí donde no se ha vendido, pueda ser rápidamente redistribuido. “Eso genera una sobrecarga administrativa para nosotros. Pero toda la industria está así. Quienes no lo hicieron así —y tenemos algunos competidores más pequeños que no adquirieron este ejercicio—, ya se quedaron sin producto”, definió Fernández, para quien esta incertidumbre puede extenderse hasta mediados o tal vez fines del 2026.
Ciberseguridad: falta masa crítica
Consultado acerca de la estrategia de Kingston en el espacio de la ciberseguridad, el cumplimiento regulatorio y la ciberresiliencia, Fernández observó: “Kingston tiene toda su línea de productos IronKey de SSDs y USBs encriptados. Funcionan bien, son productos extremadamente robustos, y es la marca número uno en el mundo en esa categoría. Pero no estoy viendo un auge o una demanda mayor a lo normal”.
Fernández considera que el tema de la seguridad se irá volviendo cada vez más crítico, pero aún no se aprecia la reacción. “Muchas empresas en las que hemos presentado las soluciones reconocen que necesitan esas soluciones, pero después no se cierran las ventas. Todavía en las empresas y en las organizaciones no se dio la masa crítica de conciencia necesaria para avanzar con esos proyectos en serio, con inversión, con capacitación del personal. La necesidad está clara, pero no está la decisión política y la decisión económica de invertir en eso. Creo que esto debería crecer mucho más rápidamente, pero aquí, en Argentina, no está pasando”.
IA en la región
Donde sí Fernández advierte movimiento, aunque no en todos los países de la región, es respecto a la IA, particularmente la adopción de equipos preparados para Inteligencia Artificial, como son las estaciones de trabajo (workstations). “Chile, como siempre, es el que va en punta con la adopción ya desde hace un par de años, y hoy está bastante fuerte. Ya trabajamos con tres o cuatro canales en Chile que están vendiendo de forma consistente y enfocada workstations y servidores para IA local, son máquinas de ticket promedio US$ 13.000 o US$ 15.000, donde nosotros aportamos memoria y SSDs de alta velocidad”.
«Muchas empresas en las que hemos presentado las soluciones (de seguridad) reconocen que necesitan esas soluciones, pero después no se cierran las ventas».
También comienza a moverse ese mercado en Perú, que el ejecutivo de Kingston visitó hace poco. “Tenemos un par de partners que están súper enfocados en armar ese tipo de soluciones y que están vendiendo de forma consistente para universidades y para algunas empresas, pero principalmente para las universidades que están enseñándole a sus alumnos cómo configurar y cómo armar configuraciones para correr la IA de forma local. Creo que esto va a ser súper importante a futuro, porque el tema de la confidencialidad y el control de los datos es clave”, consideró Fernández.
Por temas regulatorios, de desempeño y de gobierno de los datos, para muchas organizaciones, particularmente del Estado, la IA a través de un servicio de nube resulta incompatible. Es allí donde estos equipos preparados para IA entregan más valor. “Y eso es un negocio que los canales que ya están detectando que hay una oportunidad, y que se están enfocando en brindar esas soluciones —explicó Fernández—. Es un segmento que está en crecimiento y eso ya lo estamos viendo en Chile, en Perú, en Argentina todavía no arrancó, pero ya nos vamos a sumarlo”.
Con todo, y como ya se dijo más arriba, que un equipo tenga un procesador con NPU no garantiza que pueda sacar todo el provecho de la IA. “A medida que se vayan incorporando esas funcionalidades de IA en Teams, en Google y las herramientas que usamos de ofimática todos los días, se va a incrementar la necesidad de RAM y SSDs de alta velocidad. Pero esto se va a dificultar en la medida en que el precio de los componentes esté tan alto”. Fernández considera que 16 GB, que es lo que muchas configuraciones ofrecen, es insuficiente. “Cuando trato de correr algo de IA local, pequeños motorcitos, paso a emplear de 30 a 32 GB”.
Con todo, para Fernández el riesgo es comprar equipos que no se pueden expandir (usualmente las memorias están soldadas al motherboard y no es posible ampliar la capacidad). “Muchos de los equipos corporativos de gama baja vienen con la RAM soldada y no se pueden expandir. El cliente compra sin saber esto. Eso va a ser un desafío y es una norma básica para el consumidor chequear que el equipo sea expansible, porque lo más probable es que subestime la capacidad que requiere. Yo creo que el 80% de los equipos que hoy se usan con IA están mal dimensionados en ese aspecto”.
La oferta de Kingston en el centro de datos
La oferta de Kingston no sólo abarca los ámbitos empresarial y de consumo, sino también en el centro de datos y la nube. “Vemos que en este segmento hubo ciertos movimientos, como es el caso de grandes empresas de software que empujan a sus clientes a subirse a la nube. Pero, al mismo tiempo, ves también empresas que están buscando volver (repatriar sus cargas de trabajo). O, al menos, volver a un esquema híbrido. La nube es una buena solución, pero no es una solución para todo el mundo”, definió Fernández. Esos escenarios híbridos que las empresas requieren pueden demandar servidores on premises o de borde (edge).
“Yo creo que el esquema híbrido está para quedarse. Hay soluciones que van en la nube, hay soluciones que van locales. Y nosotros estamos atendiendo a todo el mundo. Estamos en ambos lados de la ecuación, con una fuerte oferta de SSDs y memorias para servidores”, aseguró Fernández, para quien Kingston puede garantizar un mejor nivel de disponibilidad de estos productos, en comparación con los competidores. ¿La razón? “Kingston es Kingston”, respondió Fernández. No es un argumento tautológico, sino una forma de definir la trayectoria excepcional de la marca en el mercado regional.







