La trayectoria de Matías Nahon en el sector de la seguridad corporativa es de largo aliento. Con 30 años de experiencia en la investigación de fraudes, Nahon inició su carrera en 1996 en la firma norteamericana Kroll, referente global en investigaciones privadas. Tras formarse en los estándares de la industria más exigentes a nivel mundial, hoy lidera Analytix, desde donde asesora a organizaciones en la detección de amenazas que van desde la deslealtad de empleados hasta ataques tecnológicos de alta sofisticación.
El salto exponencial: Pandemia e Inteligencia Artificial
El panorama del fraude ha mutado drásticamente en los últimos cinco años. Según Nahon, dos factores han sido determinantes para el escenario crítico que enfrentan hoy los CIOs y directivos de la región. El primero fue la migración forzada al trabajo remoto en 2020: “La migración hacia las casas fue tan rápida y tan informal que no se han tomado los cuidados para que exista algún nivel de blindaje de la información que circulaba por las computadoras”, sostiene.
Sin embargo, el punto de inflexión más disruptivo ocurrió a fines de 2022 con la democratización de la Inteligencia Artificial. Nahon es categórico respecto al impacto de herramientas como ChatGPT en manos de ciberdelincuentes: “Se empezaron a generar ataques utilizando la IA para automatizar y generar muchos más ataques de los que cualquier ser humano podría hacer por sí solo. Esto hizo crecer un 1.200% en los últimos tres años la cantidad de ataques cibernéticos”.
“La seguridad 100% no existe; el objetivo real de una organización debe ser disminuir los riesgos y contar con un protocolo que permita saber cómo reaccionar desde lo tecnológico y lo comunicacional”.
Ante esta evolución, el experto advierte que la capacidad de respuesta suele ir a la zaga: «El dinamismo que tiene la IA por sí sola es imposible de acompañar desde el punto de vista preventivo. Nuestro trabajo es 100% reactivo; siempre estamos corriendo un poco por detrás al delito”, reconoce.
Identidad digital y la amenaza de los Deepfakes
Uno de los desafíos técnicos más complejos que enfrentan hoy las empresas es la suplantación de identidad mediante deepfakes de voz y video. Aunque hoy todavía existen errores que el ojo humano puede detectar, Nahon advierte que esa ventana de oportunidad se está cerrando.
“La posibilidad de no poder chequearlo con el ojo humano está a la vuelta de la esquina, y ahí vamos a tener que empezar a contar con herramientas de IA que nos permitan establecer si estamos frente a un video apócrifo o no”, señala. Para mitigar este riesgo reputacional, su firma implementa la escucha activa y pasiva en redes sociales, permitiendo identificar fraudes en etapas tempranas antes de que la viralización los vuelva incontrolables.
De la evidencia a la sede judicial
Cuando el fraude ya ha ocurrido, el desafío se traslada al plano legal y forense. Analytix se especializa en lo que denominan la “preconstitución de pruebas”, un paso crítico para que los indicios recolectados tengan validez en un juicio.
“No es un tema fácil, no hay muchos recursos en la Argentina que puedan hacer esto desde el punto de vista judicial”, explica Nahon. No obstante, destaca la capacidad intelectual del personal especializado local: “Existen altas chances de que el daño se acote y poder llegar al origen del ataque o a quien estaba involucrado en el mismo”, afirma.
El retorno de inversión en seguridad
Para Nahon, el mayor obstáculo sigue siendo cultural. Los líderes de las empresas deben comprender que el fraude no solo se mide en billetes perdidos, sino en un capital mucho más difícil de recuperar: la confianza.
“La prevención, lamentablemente, en nuestra cultura es entendida como un gasto y el cambio de mentalidad apunta a que sea una inversión para evitar la exposición al fraude. El costo reputacional de una filtración de datos de terceros es altísimo, imposible de medir en dinero”, concluye el CEO, subrayando que tener un protocolo de reacción es hoy una “condición sine qua non” para cualquier empresa sana.
Analytix: Soluciones integrales contra el fraude corporativo
Bajo la dirección de Matías Nahon, Analytix se posiciona como una consultora que combina la investigación artesanal con la tecnología forense. Su core business se centra en la investigación de empleados desleales y la detección de fugas de información.
Bajo la dirección de Matías Nahon, Analytix se posiciona como una consultora especializada cuyo core business es la investigación del fraude, con especial foco en la detección de empleados desleales y fugas de información. La propuesta de la firma es transversal a cualquier industria y tamaño de compañía, aunque ha visto una mayor demanda en el sector financiero debido al alto volumen de ataques que recibe.
Entre sus servicios destacados se encuentran los due diligence reputacionales, un trabajo que Nahon define como manual y artesanal. Este proceso busca encontrar pasivos ocultos en empresas o personas físicas mediante fuentes directas y de manera encubierta, logrando información que no está disponible en bases de datos comerciales o búsquedas convencionales de Google. Asimismo, la consultora ha integrado el capítulo forense de ciberseguridad para entender el origen de los ataques y el blindaje preventivo de información mediante verificaciones de filtraciones y barridos de micrófonos ocultos.
Con sede central en Argentina, la consultora extiende sus servicios a países limítrofes (excepto Brasil), México y Colombia, atendiendo de manera transversal a todas las industrias, con especial foco en el sector financiero.







