Según el último X-Force Threat Intelligence Index de IBM, la industria financiera fue la segunda más atacada a globalmente en 2021, con Latinoamérica recibiendo el 9% por ciento de los ataques. El acceso a servidores surgió como el principal tipo de ataque a las organizaciones de servicios financieros y de seguros, representando el 14% de todos los ataques. Seguido por ransomware, configuraciones incorrectas y fraude, empatados en el segundo lugar con un 10% cada uno. En América Latina, el principal tipo de ataque fue el del ransomware, que representó el 29% de los ataques en general.
- Redefinir la base sobre la que se construyen las alianzas: para innovar mientras se mantienen seguros, los líderes deben ratificar de que los estándares de seguridad se extienden desde sus programas internos hasta sus relaciones con proveedores y terceros. Asegurar la cadena de suministro requiere que los equipos de seguridad implementen los procedimientos adecuados en la gestión de riesgos de terceros en cada nuevo aliado y tengan una buena visibilidad de lo que sucede con los datos cuando se accede a ellos.
- Ser desconfiado: al operar con la noción de que un entorno tecnológico ya está expuesto de forma predeterminada y que un adversario ya ha explotado esa exposición para comprometer una red de servicios financieros, la empresa está más preparada para examinar sus relaciones de confianza. Al trabajar con la gestión del riesgo en mente, esas relaciones de confianza pueden limitarse en diversos grados, ya sea con usuarios, clientes o aplicaciones internas y de terceros.
- Optar por nubes especializadas: Los servicios financieros enfrentan una presión cada vez mayor para transformarse digitalmente, mientras equilibran desafíos regulatorios, de cumplimiento y seguridad. Para satisfacer las demandas de los clientes digitales de hoy, los bancos, neo bancos y Fintechs deben apoyarse en nubes y plataformas especializadas con controles de seguridad específicos de la industria incorporados para ayudarlos a equilibrar la innovación y la funcionalidad con estrictos protocolos de cumplimiento.
La seguridad se ha colocado al frente de las estrategias comerciales de la industria financiera, indicando que es momento de aprovechar las relaciones con el ecosistema y los beneficios de la transformación digital para subirse a la ola de modernización operativa antes que los cibercriminales lo hagan.







