Por el Dr. Diego Di Giorno, Director en Compliance y Nuevas Tecnologías, World Compliance Association Capitula Argentino.
El compliance nació entre los años 70 y 80 en Estados Unidos donde, producto de grandes escándalos financieros, empresas fraudulentas y corrupción de toda índole en las organizaciones, su principal premisa configuró a partir de entonces asegurar, prevenir, corregir y evitar malas conductas en las empresas. En consecuencia, el compliance velaba por el cumplimiento normativo, el control interno, la gestión de riesgos y la disuasión del fraude.
Hoy en día, gran parte de las organizaciones de todo el mundo utilizan prácticas de transparencia controlando los riesgos que puedan ser acaecidos en el seno empresarial y generando como consecuencia prestigio y reputación corporativa. Latinoamérica no es ajena a este fenómeno mundial ya que cualquiera que sea el fundamento, sea en la responsabilidad de las personas físicas que integran las organizaciones o en un defecto organizacional, son muchos los países –aunque no de manera homogénea– que han regulado la responsabilidad de las personas jurídicas.
Argentina, el 8 de noviembre del año 2017, sanciona la Ley de Responsabilidad Penal de las Personas Jurídicas, publicada en el Boletín Oficial el 1 de Diciembre del año 2017 y entrando en vigencia el 1 de marzo del año 2018. Dicha ley pena por actos corruptivos acecidos a todas las organizaciones por incurrir en delitos como cohecho y tráfico de influencias nacional y trasnacional, concusión, balances e informes falsos, negociaciones incompatibles con la función pública, y enriquecimiento ilícito. Los delitos serán aplicados no solo a las personas físicas que han llevado acabo el ilícito, sino que también, se responsabilizará a las organizaciones por sus penalidades generando una responsabilidad para estas y aquellos que actúen en su nombre, en su representación, en su interés o por un tercero.
El Compliance genera Reputación Empresarial
La Reputación Corporativa es el conjunto de percepciones que tienen sobre la empresa los diversos grupos de interés con los que se relaciona, tanto internos como externos, como resultado del comportamiento desarrollado por la empresa a lo largo del tiempo y de su capacidad para distribuir valor a los mencionados grupos. La reputación corporativa incluye no sólo la responsabilidad social corporativa, sino también cuestiones como la ética empresarial, las relaciones laborales, la correcta gestión de la diversidad, cuestiones medioambientales.
A razón de verdad, entendemos que la Reputación Corporativa es la consecuencia directa de tener un correcto Plan de Integridad o Compliance, ya que de estar bien aplicado y las partes intervinientes actúen de manera transparente, elevaremos la presencia de nuestra empresa en el ámbito en que esta desarrolla.
Tener un correcto Plan de Compliance nos explica como las organizaciones, eliminando los Riesgos, pueden conservar y elevar su Reputación ante sus socios de negocio, sus partners y su mirada al mundo.
El Compliance vino para quedarse, siendo hoy un elemento vital y fundamental para desarrollo organizacional.






