

Luego de cerrar en diciembre pasado el peor año de sus 140 de historia, con pérdidas de US$4.500 millones y un recorte de casi 7.000 empleos de su división de productos electrónicos, el gigante japonés pionero en la fabricación de computadores personales habría decidido retirarse mundialmente del negocio de informática a partir del 31 de marzo.
Tras el escándalo producido en agosto pasado, cuando la compañía reconoció haber inflado sus beneficios desde 2008, hecho que provocó la renuncia del presidente y director ejecutivo, Hisao Tanaka, sería inminente el anuncio retirarse definitivamente de su negocio de informática, por lo que cerraría todas sus oficinas comerciales, incluyendo las de EE.UU., Europa y Latinoamérica, a partir del 31 de marzo, cierre de su año fiscal.






