El Internet de la energía

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Por Jaime Blanco, VP of Solutions de CLAdirect

El aseguramiento a largo plazo del suministro de energía y la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero se han convertido en cuestiones fundamentales de nuestro tiempo. Así, lo demuestran los debates celebrados en todos los sectores de la sociedad acerca de la eficiencia energética, la sostenibilidad y el cambio climático a la luz de la publicación del último Informe sobre el Clima Mundial de las Naciones Unidas y las medidas aprobadas en respuesta a dicho documento.

La presión para actuar no se deriva de los problemas relacionados con el clima únicamente, sino también de los precios altamente volátiles y la disponibilidad de los combustibles, especialmente los de origen fósil, como el petróleo. Sin embargo, las medidas adoptadas hasta la fecha por los gobiernos y las empresas para reducir el consumo de energía son insuficientes, mientras que los combustibles fósiles son cada vez más escasos, y su demanda lejos de disminuir, crece.

Ante este panorama, debemos desarrollar tecnologías de generación de electricidad más eficientes, eco-responsables y capaces de integrarse en el mercado rápidamente. La energía a nuestra disposición tendrá que ser utilizada de manera más inteligente en el futuro, porque en última instancia, la conservación será la mayor fuente disponible del recurso.

El futuro energético de Latino América está lleno de desafíos importantes en materia de suministro de energía, siendo ésta una de las regiones con mayor crecimiento económico y demográfico del mundo. En la actualidad, podemos identificar tres factores principales que influyen en el sector energético en la región:

1.- Agotamiento de los recursos de combustibles fósiles a nivel mundial: los suministros de combustibles fósiles son finitos y están experimentando importantes aumentos de sus precios. Asimismo, la atmósfera no puede absorber más CO2 (Dióxido de Carbono) sin enfrentar la amenaza de un desastre climático, y por lo tanto, los esfuerzos concertados deben concertarse en términos de protección activa del clima.

2.- Entorno regulatorio: que impone más requerimientos en las redes de datos del sistema energético. La desvinculación de procesos como la generación, transmisión y distribución, hace que diferentes jugadores a lo largo de la cadena de valor deban comunicarse e interactuar utilizando interfaces compartidas. Asimismo, la normativa referente a la normalización, medición y la transparencia de los consumidores generan grandes cantidades de datos, que requieren procesos automatizados inteligentes.

3.- Pérdidas “no técnicas”: o también conocidas como robo o fraude de energía. Como consecuencia de la explosión demográfica hacia centros suburbanos, el monto de estas pérdidas se mantiene con valores importantes en la región. Sumado a esto, encontramos que la medición es casi imposible de realizar en algunas de estas áreas debido a los altos niveles de criminalidad, o de difícil acceso.

Estos 3 factores están ocurriendo en un momento en que las inversiones en el sistema de suministro energético se necesitan con urgencia en la región. Gran parte de la capacidad de las plantas generadoras debe ser reemplazada o modernizada en los próximos años, junto con una expansión masiva de las redes energéticas. Asimismo, un número significativo de zonas residenciales requerirá renovaciones.

Debido al aumento de los precios, nuevas tecnologías de ahorro energético y dispositivos terminales de comunicación serán cada vez más usados durante esta renovación de la red eléctrica.

A la luz de esta potencial inversión, tenemos una oportunidad única para promover una transición del sistema de energía actual a una Internet de la Energía, que no es otra cosa que gerenciar eficientemente los escasos recursos energéticos mediante una coordinación inteligente desde la generación hasta el consumo.

Las Tecnologías de Información y Comunicación desempeñarán un papel clave en el desarrollo del suministro de energía del futuro. Ellas forman la base para la realización de una futura Internet de Energía, es decir, la interconexión inteligente de todos los componentes de un sistema energético. Gracias al aumento de esta interconexión, las plantas generadoras, los componentes de red, dispositivos de uso, y los usuarios del sistema de energía serán capaces de intercambiar información entre sí y alinear y optimizar sus procesos por sí mismos.

Por lo tanto, la matriz energética actual, con sus componentes pasivos y poco informativos de comunicación predominantemente unidireccionales, evolucionarán hacia un sistema integrado y descentralizado, basado en los servicios orientados al mercado, lo que abre posibilidades de optimización interactiva y la creación de nuevos servicios energéticos.

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